La hipertensión es entendida como la tensión alta en los
vasos sanguíneos, esta puede llegar a afectar sus funciones y el ciclo normal.
La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las arterias-
paredes de los vasos sanguíneos-, cuando esta es muy alta, el corazón debe
realizar un esfuerzo adicional para bombear.
La hipertensión en algunos pacientes es asintomática, pero
en otros casos su aparición está relacionada con el dolor de cabeza, la
dificultad respiratoria, los vértigos, el dolor torácico, las palpitaciones del
corazón y las hemorragias nasales.
La presión arterial alta está asociada con los infartos
cerebrales, pues las arterias se vuelven
rígidas y estrechas y hacen que el riego sanguíneo sea insuficiente. Así mismo
puede causar la rotura de una arteria y una posterior hemorragia cerebral.
La hipertensión causa rigidez en las arterias que suministran
la sangre a los riñones y también puede llegar a perjudicar al órgano como tal,
lo que se traduce en factores de riesgo para la aparición de una insuficiencia renal.
Además puede causar problemas en la visión, impotencia sexual y dolor en las
piernas.
Entre las principales causas de la hipertensión se
encuentran el consumo de tabaco y alcohol, una dieta poco saludable, la
inactividad física, el estrés permanente, la obesidad, el colesterol alto y la
diabetes mellitus.
En los casos en que la hipertensión esta asociada a la obesidad, esto se
convierte en obesidad mórbida. La pérdida de peso lograda con una cirugíabariátrica puede llevar a la curación de la hipertensión arterial en un 80% de
los pacientes.
La hipertensión es un problema bastante común, según la
Organización Mundial de la Salud, uno de cada cinco adultos la padecen. Según
esta misma entidad este trastorno es causante de la de la mitad de las defunciones por accidente cerebrovascular o cardiopatía.
El tratamiento de la hipertensión está relacionado con el
cambio en los hábitos de vida, pero existen situaciones en las que es necesaria
la prescripción de medicamentos.
